Hechos, no versos.

Pasa que las personas que quiero a veces no cumplen con una expectativa que yo inventé. No es mi momento favorito cuando siento que alguien que quiero me defrauda; porque hizo o dijo algo que me afectó, aún cuando no fue su intención.

Creo que lo primero es darme cuenta de que nadie que me quiere haría algo con el fin de dañarme. Lo que hicieron lo hicieron pensando en sí mismos y pensar primero en uno mismo es lo más normal que hay, aunque no sea lo más leal.

Duele sentirme traicionada, tal vez porque creo que yo nunca haría algo así. Siempre tenemos la hipótesis de que en el mismo supuesto nosotros hubiésemos actuado diferente; puede ser que si, puede ser que no.

Pero hoy por hoy, las personas más inteligentes que conozco aprenden por los hechos, no se basan en los versos. Saben que aunque la decepción es un sentimiento natural, las personas podemos decidir cómo nos afectan las noticias, cómo vivimos con ellas y qué camino queremos tomar para el futuro.

Andrea.

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