Escritos

Temporales.

Se nos olvida que somos temporales.

Se nos olvida que en la historia de este mundo duramos un instante.

Se nos olvida que a todos se les vamos a olvidar.

Se nos olvida que al final no cuenta aquella decisión que tomaste, sino el aprendizaje que te llevaste.

Se nos olvida que no son las acciones ni el negocio que lograste, sino las relaciones y el amor con el que tu alma marcaste.

Se nos olvida que estamos aquí un segundo y al siguiente ya no. En el camino pensamos que nos conocemos y de pronto nos dan las pruebas de que no.

Pasan los años y creemos que somos todo lo que no somos, malentendemos que somos lo que hacemos con el tiempo y el dinero que se nos dio.

Se nos olvida quienes somos, tanto que cuando nos preguntan decimos solo nuestro nombre, el que alguien más escogió.

Se nos olvida que en este mundo lo único que somos es temporales. Se nos olvida que somos mucho más que un cuerpo que camina y respira, se nos olvida lo corto que es eso que nosotros llamamos vida.

Andrea.

SOY VOL. 1

Soy lo que me siento cómoda haciendo.

También soy lo que hago incómodamente segura.

Soy los pasos que doy con o sin miedo.

Soy aventura y honestidad, soy eso que busco en los demás.

Soy lo que me parece chistoso y me hace reír, soy mis ganas de ser feliz y mi esfuerzo por ser transparente y sutil.

Soy las personas con las que quiero estar y también soy las que ya no están.

Soy lo que hago para ser lo que quiero ser.

Soy lo que he aprendido a superar, soy lo que no me guardo y me esfuerzo por hablar.

Soy toda la ayuda que pedí y el amor que estoy dispuesta a recibir. Soy la desesperación que me da la zona de confort y soy el reconocimiento de lo que no soy.

Soy maestra de lo que bien aprendí y quiero ser siempre aprendiz de lo que me toca vivir.

TIEMPO

Tenemos el mismo tiempo, aunque lo usemos diferente. Tenemos el mismo tiempo porque las horas transcurren igual para quien tiene mucho y para quien tiene poco que hacer con ellas.

El mismo reloj marca y avanza los mismos segundos de la misma manera en las diferentes agendas.

Unos corren entre un pendiente y otro pensando que parar es un desperdicio de su alabado tiempo, otros entienden que aprovecharlo no es explotarlo, sino disfrutarlo.

Y es que no estamos para el tiempo, el tiempo está para nosotros. No vivimos para ajustarnos al tiempo, vivimos marcándolo para ver y entender el avance; para aprender del pasado, actuando en el presente pensando en congruencia con el futuro que queremos.

Sin darle muchas vueltas. No vinimos a estar contrarreloj, no vinimos a pensar en las horas que quedan hoy para llenarlas con la ansiedad de creer que no alcanzan, porque ayer tuvimos el mismo tiempo que el que tenemos hoy y con suerte tendremos mañana.

Vivimos esperando cosas del tiempo pero el tiempo no espera nada ni aguarda por nadie, lo único seguro es que no se detiene, y no pasa nada, aunque pasen muchas cosas, no pasa nada.

A veces seremos más productivos, a veces más reflexivos, pero siempre avanzamos, todos al mismo tiempo y a diferente ritmo, porque aunque lo usemos diferente, el segundero corre igual para todos y, vayamos más rápido o más lento, siempre tendremos el mismo tiempo.

Andrea.

28/08/21.

They say actions speak louder than words. I’m sure that’s right, but then I also know that an action does not have the power to determine what kind of a human someone is.

That as we grow, we constantly face change and life challenges us by transforming our relationships, our environment and experiences, our perspective and the maturity with which we approach people, circumstances and things. Going through all that change, we are allowed to explore different or uncomfortable grounds, question our beliefs, act on emotions and make mistakes.

So, what we should observe in others its not only their actions, but their convictions, their ability to learn from success and failure, their creativity, their loyalty to themselves and their friends, their cleverness, their humbleness and their pride, their goals, their dreams; their methods to deal with the difficult or unpleasant parts of life, their consciousness and the size of their ego, their determination, their honesty and their transparency.

Actions speak louder than words because most of the time people’s gestures back up their beliefs, but its really what happens inside of the mind and soul of a person what backs up everything a person is and can be.

Andrea.

QUERER/TENER

Tener que ser o querer ser, tener que hacer o querer hacer.

Quitar imposiciones me ha hecho tambalear cien veces. ¿Sentir que no se quien soy? me ha pasado; pero es la única manera para separar el ego y mi personalidad, para saber diferenciar entre todo eso que yo creo que tengo que ser y todo eso que yo quiero ser.

No confío en la teoría de que no escogemos o de que todo en la vida depende de lo que pasó afuera, de lo que nos han dicho o hemos entendido que somos. No creo que seamos peones de movimientos predeterminados por la historia, eso me aburriría demasiado.

En vez de eso, creo que somos las preguntas que nos hacemos y el camino que tomamos para encontrar sus respuestas.

Me he hecho preguntas para las que todavía no tengo respuestas y a veces he sentido que no se donde estoy parada, pero entiendo que puedo preguntarme quién soy y qué quiero; se que no hay nadie contándome el tiempo, que no tengo que probar nada, que mi valor no está en todo lo que se, sino en la disposición y el esfuerzo que pongo en aprender lo que no se.

Porque prefiero sentir por un momento que no sé, a vivir mi vida según los manuales imaginarios de “cómo actuar” y “cómo sentirme”, biblia de mi ego y su recital favorito desde que mi generación iba al kínder; prefiero dudar a seguir escuchando al parasitó que vive de recordarme esas obligaciones y conceptos a los que no les encuentro ningún sentido, pero varias veces me he forzado a aplicar con devoción, quien sabe por qué.

Hoy se que la pausa que hago antes de decidir qué pienso o qué siento no es inseguridad ni incertidumbre, no es ninguna debilidad. Es un regalo para mi claridad, para estar segura de que lo que hago lo hago porque quiero y no porque creo que tengo que hacerlo.

Andrea.

#FreeBritney

Ojalá la opinión popular defendiera con la misma fuerza que defiende a BS, a las 200 millones de víctimas de mutilación genital. A las desvalorizadas, traficadas, vendidas y regaladas por haber nacido mujeres. A las consideradas inferiores, dependientes e incapaces de tomar decisiones. A las analfabetas usadas como máquinas reproductoras, a las víctimas de violencia doméstica y a las acostumbradas al incesto, al matrimonio prematuro y en general, a la humillación.

Nos faltaría vida y tribunales para darle la atención que se merece a cada uno de los juicios necesarios para ver un poco de justicia en culturas y países que parecen no conocer el término, para que todos comprendiéramos que los derechos son humanos, no de género, raza, poder o religión.

En pleno siglo xxi, la minoría con oportunidades, la que sostiene el poder del cambio, es ignorante y vive un cuento donde todo parece medio decente, pero esa parcial proyección y perspectiva de la vida no la exime de vivir en un mundo que está realmente dañado.

Un mundo donde es una verdadera infamia que a una figura pública sea sujeta a interdicción y no pueda manejar sus cuentas bancarias, pero es un tema culturalmente aceptado que en lugares de este mundo se permita asesinar mujeres por resguardar el “honor de un hombre.”

Es tiempo de que entendamos que mundialmente existe una guerra contra todas las mujeres y su independencia, en Estados Unidos, México, Sudamérica y El Congo, el Medio Oriente y Sudáfrica. En todos lados, es hora de que entendamos que todas las injusticias son importantes y que la ignorancia o relevancia que le damos hace la diferencia. No podemos cambiar el mundo en un día, pero podemos empezar a hablar de ello. Así como chismeamos sobre Britney Spears y su papá.

Andrea.

Aquí.

Siempre he encontrado un canal de desahogo en una hoja en blanco, una oportunidad para decir lo que quiero decir sin tener que pronunciarlo.

Cuando verdades que no me gustan me tocan la puerta, se me cierra la garganta pero se me sueltan los dedos. 

No sé, siento que en papel puedo. 

Haciendo algo tan manual entiendo lo más personal. 

Entiendo que a nadie le gusta decir lo que piensa cuando lo que piensa no le gusta o no lo entiende. 

Pero el silencio no es opción, porque guardar las palabras es como tratar de nadar con polainas.

Ignorar el ruido en la mente, solo retrasa el momento de hacerle frente.

Por eso una hoja en blanco me da el espacio para confesar, como yo o como alguien más, mis sueños y miedos, mi autocrítica de cobarde sin voz o creativa con léxico, mi perspectiva de niña tímida o mujer valiente. 

Aquí no me clasifico, aquí solo me dejo ser.

Andrea.

Rebobina.

¡Rebobina!. Vuelve a cuando era niña para crecer advertida y a la defensiva. Rebobina para entender, pero antes detente y explícame la parte donde en vez de reaccionar ante su fuerza, mis probabilidades de perder me dejan callada, como piedra, explícamela, porque es la que más me estresa.

No entendí quien escogió el giro de esta trama. Vuelve y dame más tiempo, más contexto. Regresa a cuando estoy en la secundaria, tal vez en la primaria, necesito ver por qué me sentí tan diferente, desde cuándo me sentí tan impotente.

¡Rebobina!. Vuelve a la parte donde adopté que no puedo defenderme, que hacerlo me hace ser alguien imprudente.

Adelanta la escena donde quise pensar que yo me equivoqué, que no es tan común y que tal vez me lo imaginé.

Después, salta a la parte donde se muestra que el silencio es un acuerdo que aligera el peso del agresor pero carga el de la víctima. Que optar por él, agranda la opresión porque su peso hunde más a quien se calla y alza al cobarde que merece hundirse.

Reprodúcela, deja correr la cinta hasta el desenlace, donde queda claro que el miedo de identificarse como víctima inmoviliza y calla, pero el peso del silencio sofoca y mata. Que la empatía y solidaridad son armas que a las mujeres nos dan seguridad, que esta lucha nadie la disfruta, pero que es necesaria hasta que logremos que la vida sea más justa.

Andrea.

24/02/21

Duele mucho de lo tuyo, pero te quiero.

Tienes mucho que cambiar, pero te acepto.

Tu reputación puede no ser la mejor, pero te respeto.

Tu pasado es obscuro, pero te admiro.

Tu futuro es incierto, pero me esperanzas.

Te dominan mentes ignorantes, pero me inspiras.

Tu presente es mucho de lo que los demás te han hecho y aunque duele mucho de lo tuyo, te quiero… México.

No te define el ego de tus políticos ni la incapacidad de tus ignorantes, el machismo de tus conservadores ni la violencia de tus liberales.

Te define tu sinfín de posibilidades y la fertilidad de tus oportunidades.

Duele mucho de lo tuyo, pero te quiero, México, te quiero.

Andrea.

Primer Chakra y Pertenencia.

El poder que nos da sentirnos parte de un grupo, de pertenecer a una tribu, tiene su base en el primer chakra; está cerca de las piernas, en la base de la columna. Representa el soporte físico del cuerpo y no es casualidad que energéticamente nos hable sobre nuestro sentido de pertenencia y el soporte que sentimos de parte de nuestra tribu.

La familia otorgada o elegida que nos defiende de lo externo, del daño que puede causarnos la soledad o lo peligrosamente desconocido. Al no sentirnos seguros en nuestro grupo, nos sentimos expuestos y vulnerables ante el mundo, y si nuestro entorno cercano no puede cuidarnos, nuestro sistema inmune resiente fisicamente esa exposición y vulnerabilidad y, así, pierde la capacidad de defendernos, no puede cuidarnos.

El cuerpo refleja lo que nuestra energía siente, y entenderlo me impresiona.

Andrea.