Escritos

#FreeBritney #FreeEveryWoman.

Ojalá la opinión popular defendiera con la misma fuerza que defiende a BS, a las 200 millones de víctimas de mutilación genital. A las desvalorizadas, traficadas, vendidas y regaladas por haber nacido mujeres. A las consideradas inferiores, dependientes e incapaces de tomar decisiones. A las analfabetas usadas como máquinas reproductoras, a las víctimas de violencia doméstica y a las acostumbradas al incesto, al matrimonio prematuro y en general, a la humillación.

Nos faltaría vida y tribunales para darle la atención que se merece a cada uno de los juicios necesarios para ver un poco de justicia en culturas y países que parecen no conocer el término, para que todos comprendiéramos que los derechos son humanos, no de género, raza, poder o religión.

En pleno siglo xxi, la minoría con oportunidades, la que sostiene el poder del cambio, es ignorante y vive un cuento donde todo parece medio decente, pero esa parcial proyección y perspectiva de la vida no la exime de vivir en un mundo que está realmente dañado.

Un mundo donde es una verdadera infamia que a una figura pública sea sujeta a interdicción y no pueda manejar sus cuentas bancarias, pero es un tema culturalmente aceptado que en lugares de este mundo se permita asesinar mujeres por resguardar el “honor de un hombre.”

Es tiempo de que entendamos que mundialmente existe una guerra contra todas las mujeres y su independencia, en Estados Unidos, México, Sudamérica y El Congo, el Medio Oriente y Sudáfrica. En todos lados, es hora de que entendamos que todas las injusticias son importantes y que la ignorancia o relevancia que le damos hace la diferencia. No podemos cambiar el mundo en un día, pero podemos empezar a hablar de ello. Así como chismeamos sobre Britney Spears y su papá.

Andrea.

Aquí.

Siempre he encontrado un canal de desahogo en una hoja en blanco, una oportunidad para decir lo que quiero decir sin tener que pronunciarlo.

Cuando verdades que no me gustan me tocan la puerta, se me cierra la garganta pero se me sueltan los dedos. 

No sé, siento que en papel puedo. 

Haciendo algo tan manual entiendo lo más personal. 

Entiendo que a nadie le gusta decir lo que piensa cuando lo que piensa no le gusta o no lo entiende. 

Pero el silencio no es opción, porque guardar las palabras es como tratar de nadar con polainas.

Ignorar el ruido en la mente, solo retrasa el momento de hacerle frente.

Por eso una hoja en blanco me da el espacio para confesar, como yo o como alguien más, mis sueños y miedos, mi autocrítica de cobarde sin voz o creativa con léxico, mi perspectiva de niña tímida o mujer valiente. 

Aquí no me clasifico, aquí solo me dejo ser.

Andrea.

Rebobina.

¡Rebobina!. Vuelve a cuando era niña para crecer advertida y a la defensiva. Rebobina para entender, pero antes detente y explícame la parte donde en vez de reaccionar ante su fuerza, mis probabilidades de perder me dejan callada, como piedra, explícamela, porque es la que más me estresa.

No entendí quien escogió el giro de esta trama. Vuelve y dame más tiempo, más contexto. Regresa a cuando estoy en la secundaria, tal vez en la primaria, necesito ver por qué me sentí tan diferente, desde cuándo me sentí tan impotente.

¡Rebobina!. Vuelve a la parte donde adopté que no puedo defenderme, que hacerlo me hace ser alguien imprudente.

Adelanta la escena donde quise pensar que yo me equivoqué, que no es tan común y que tal vez me lo imaginé.

Después, salta a la parte donde se muestra que el silencio es un acuerdo que aligera el peso del agresor pero carga el de la víctima. Que optar por él, agranda la opresión porque su peso hunde más a quien se calla y alza al cobarde que merece hundirse.

Reprodúcela, deja correr la cinta hasta el desenlace, donde queda claro que el miedo de identificarse como víctima inmoviliza y calla, pero el peso del silencio sofoca y mata. Que la empatía y solidaridad son armas que a las mujeres nos dan seguridad, que esta lucha nadie la disfruta, pero que es necesaria hasta que logremos que la vida sea más justa.

Andrea.

24/02/21

Duele mucho de lo tuyo, pero te quiero.

Tienes mucho que cambiar, pero te acepto.

Tu reputación puede no ser la mejor, pero te respeto.

Tu pasado es obscuro, pero te admiro.

Tu futuro es incierto, pero me esperanzas.

Te dominan mentes ignorantes, pero me inspiras.

Tu presente es mucho de lo que los demás te han hecho y aunque duele mucho de lo tuyo, te quiero… México.

No te define el ego de tus políticos ni la incapacidad de tus ignorantes, el machismo de tus conservadores ni la violencia de tus liberales.

Te define tu sinfín de posibilidades y la fertilidad de tus oportunidades.

Duele mucho de lo tuyo, pero te quiero, México, te quiero.

Andrea.

Primer Chakra y Pertenencia.

El poder que nos da sentirnos parte de un grupo, de pertenecer a una tribu, tiene su base en el primer chakra; está cerca de las piernas, en la base de la columna. Representa el soporte físico del cuerpo y no es casualidad que energéticamente nos hable sobre nuestro sentido de pertenencia y el soporte que sentimos de parte de nuestra tribu.

La familia otorgada o elegida que nos defiende de lo externo, del daño que puede causarnos la soledad o lo peligrosamente desconocido. Al no sentirnos seguros en nuestro grupo, nos sentimos expuestos y vulnerables ante el mundo, y si nuestro entorno cercano no puede cuidarnos, nuestro sistema inmune resiente fisicamente esa exposición y vulnerabilidad y, así, pierde la capacidad de defendernos, no puede cuidarnos.

El cuerpo refleja lo que nuestra energía siente, y entenderlo me impresiona.

Andrea.

Romance.

Siempre hemos visto a los romances como cuentos donde la pasión domina a la razón.

Muchos románticos encuentran romance hasta en el café. Les emociona el misterio y la completa entrega a la aventura, quieren ser románticos y vivir un romance con otro romántico. Aprecian una perspectiva fantástica, liosa, sublime y a veces egocéntrica de las relaciones; pero un romance a solas no es garantía de una historia de amor, porque lo que se basa solo en la emoción está destinado al fracaso.

El romance a solas puede ser mas bien una etapa que precede al enamoramiento y que solo lo invita una vez que los románticos entienden que se quieren por lo que son, no por lo que hacen o pueden hacer el uno por el otro.

Conocerse y admirarse se vuelven prioridad para un romance que llega a ser amor; y al así querer, el corazón del romántico sigue acelerando su frecuencia cuando las ganas de volver a verse provocan su impaciencia.

Un romance no garantiza enamorarse, pero enamorarse con romance hace a cualquiera interesarse.

Un romance sin amor limita y es limitado, envuelve, enseña, distrae, a veces aburre pero también entretiene. Un amor con romance impulsa, apasiona, crea, inspira, teje y deshebra, aprecia y acompaña. La función del romance en el amor, es hacer que ese cuento se convierta en una gran hazaña.

Andrea.

PENSANDO.

Me la paso pensando que la vida con cada cosa que me pasa me enseña y con cada cosa que no me pasa me cuida.

Tengo más metas y sueños de ser que de hacer. Si tengo ideas que quiero materializar y cosas que quiero ver pasar, pero confío en que la vida no cierra puertas sin motivo y que no tiene intención de ser injusta o molestar.

La vida es como es, la resistencia a ella invita a la impaciencia, también a la ansiedad; hasta que entra la consciencia y entiendo que no hay necesidad, que es mejor pensar que la vida con cada cosa que me pasa me enseña y con cada cosa que no me pasa solo me busca cuidar.

How baby loves.

Baby I shouldn’t mind if you love me, I should mind about the way you love me.

Cause you can love me very much, but that doesn’t mean you love me the way I want to be loved.

I shouldn’t accept any other form of love than the love that makes me feel fully loved.

Cause your love baby, its different from what a while ago you sold, it ain’t what I was told.

Baby I’d love to wake up with a love that makes me feel loved, one that doesn’t need me to sign my name in blood.

I guess if you want me to stay you gotta love me my way.

Andrea.

Hechos, no versos.

Pasa que las personas que quiero a veces no cumplen con una expectativa que yo inventé. No es mi momento favorito cuando siento que alguien que quiero me defrauda; porque hizo o dijo algo que me afectó, aún cuando no fue su intención.

Creo que lo primero es darme cuenta de que nadie que me quiere haría algo con el fin de dañarme. Lo que hicieron lo hicieron pensando en sí mismos y pensar primero en uno mismo es lo más normal que hay, aunque no sea lo más leal.

Duele sentirme traicionada, tal vez porque creo que yo nunca haría algo así. Siempre tenemos la hipótesis de que en el mismo supuesto nosotros hubiésemos actuado diferente; puede ser que si, puede ser que no.

Pero hoy por hoy, las personas más inteligentes que conozco aprenden por los hechos, no se basan en los versos. Saben que aunque la decepción es un sentimiento natural, las personas podemos decidir cómo nos afectan las noticias, cómo vivimos con ellas y qué camino queremos tomar para el futuro.

Andrea.

Futuro de ayer.

El futuro no es un juego que disfruto jugar, mañana no es un día en el que me gusta mucho pensar.

El pasado es más concreto; risas y cosas de la vida llenan mis memorias, algunas malas decisiones y muchas buenas historias, recuerdos tangibles que puedo describir pero que de nada sirve aferrarme a revivir.

Respirando despacito voy conociendo el futuro que ayer no me dejaba dormir, confiar en mi no es tan difícil como ayer me repetí; pero es más fácil decir que en el aquí y en el ahora prefiero vivir.

Andrea.