Romance.

Siempre hemos visto a los romances como cuentos donde la pasión domina a la razón.

Muchos románticos encuentran romance hasta en el café. Les emociona el misterio y la completa entrega a la aventura, quieren ser románticos y vivir un romance con otro romántico. Aprecian una perspectiva fantástica, liosa, sublime y a veces egocéntrica de las relaciones; pero un romance a solas no es garantía de una historia de amor, porque lo que se basa solo en la emoción está destinado al fracaso.

El romance a solas puede ser mas bien una etapa que precede al enamoramiento y que solo lo invita una vez que los románticos entienden que se quieren por lo que son, no por lo que hacen o pueden hacer el uno por el otro.

Conocerse y admirarse se vuelven prioridad para un romance que llega a ser amor; y al así querer, el corazón del romántico sigue acelerando su frecuencia cuando las ganas de volver a verse provocan su impaciencia.

Un romance no garantiza enamorarse, pero enamorarse con romance hace a cualquiera interesarse.

Un romance sin amor limita y es limitado, envuelve, enseña, distrae, a veces aburre pero también entretiene. Un amor con romance impulsa, apasiona, crea, inspira, teje y deshebra, aprecia y acompaña. La función del romance en el amor, es hacer que ese cuento se convierta en una gran hazaña.

Andrea.

PENSANDO.

Me la paso pensando que la vida con cada cosa que me pasa me enseña y con cada cosa que no me pasa me cuida.

Tengo más metas y sueños de ser que de hacer. Si tengo ideas que quiero materializar y cosas que quiero ver pasar, pero confío en que la vida no cierra puertas sin motivo y que no tiene intención de ser injusta o molestar.

La vida es como es, la resistencia a ella invita a la impaciencia, también a la ansiedad; hasta que entra la consciencia y entiendo que no hay necesidad, que es mejor pensar que la vida con cada cosa que me pasa me enseña y con cada cosa que no me pasa solo me busca cuidar.

How baby loves.

Baby I shouldn’t mind if you love me, I should mind about the way you love me.

Cause you can love me very much, but that doesn’t mean you love me the way I want to be loved.

I shouldn’t accept any other form of love than the love that makes me feel fully loved.

Cause your love baby, its different from what a while ago you sold, it ain’t what I was told.

Baby I’d love to wake up with a love that makes me feel loved, one that doesn’t need me to sign my name in blood.

I guess if you want me to stay you gotta love me my way.

Andrea.

Hechos, no versos.

Pasa que las personas que quiero a veces no cumplen con una expectativa que yo inventé. No es mi momento favorito cuando siento que alguien que quiero me defrauda; porque hizo o dijo algo que me afectó, aún cuando no fue su intención.

Creo que lo primero es darme cuenta de que nadie que me quiere haría algo con el fin de dañarme. Lo que hicieron lo hicieron pensando en sí mismos y pensar primero en uno mismo es lo más normal que hay, aunque no sea lo más leal.

Duele sentirme traicionada, tal vez porque creo que yo nunca haría algo así. Siempre tenemos la hipótesis de que en el mismo supuesto nosotros hubiésemos actuado diferente; puede ser que si, puede ser que no.

Pero hoy por hoy, las personas más inteligentes que conozco aprenden por los hechos, no se basan en los versos. Saben que aunque la decepción es un sentimiento natural, las personas podemos decidir cómo nos afectan las noticias, cómo vivimos con ellas y qué camino queremos tomar para el futuro.

Andrea.

Futuro de ayer.

El futuro no es un juego que disfruto jugar, mañana no es un día en el que me gusta mucho pensar.

El pasado es más concreto; risas y cosas de la vida llenan mis memorias, algunas malas decisiones y muchas buenas historias, recuerdos tangibles que puedo describir pero que de nada sirve aferrarme a revivir.

Respirando despacito voy conociendo el futuro que ayer no me dejaba dormir, confiar en mi no es tan difícil como ayer me repetí; pero es más fácil decir que en el aquí y en el ahora prefiero vivir.

Andrea.

A veces.

A veces, mientras más real es el sentimiento es más difícil expresarlo. Al sentir algo tan intenso, nos conformamos con sentirlo; nuestra mente no piensa en expresarlo con palabras porque no alcanzan.

A veces algo nos conmueve provocando un sentimiento inarticulable. Lloramos y reímos cuando el sentimiento se vuelve incontrolable, pero no agregamos palabras porque los sentimientos más reales son inexplicables.

Andrea.

La cobardía.

Mi cobardía siempre te escribe lo que no siempre te dice.

Siempre te piensa aunque nunca lo confiesa

No me mal entiendas… que me quede con las ganas de llamarte, no significa que no quiera escucharte.

Mi cobardía no me deja buscarte por evitarme una mala memoria, por eso ella prefiere el control de nuestra historia. Si tú y yo somos ficción, ella no necesita tu convicción.

Por darle gusto a mi cobardía te escribo lo que no te digo, te pienso pero no te lo confieso. Tal vez un día se irá mi cobardía y en vez de estar en mi mente vivirás en mi presente.

Yo, Alter.

¿Cómo les decimos?

¿Cómo les explicamos que el mundo está sangrando si al final de cada día los adultos terminamos llorando?

¿Cómo les decimos que dejaron de ir a clase por un desastre viral, que la calle no es segura y que otro mes de encierro nos parece tortura?, ¿cómo respondemos a sus preguntas inocentes sin que la respuesta nos suene incongruente?

¿Cómo cuidamos su infancia cuando están rodeados de tanta desgracia?, ¿cómo le hacemos para que aprendan que en el mundo debe haber paz cuando nos ven juzgar todo antes de escuchar?

Estamos enojados porque no tenemos una mejor historia que narrar, pero si algo es cierto es que es peor inventar.

Por ellos y por nuestra tranquilidad, cada adulto en este mundo debería de trabajar por transformar esta historia en una mejor para contar.

Andrea.

Voy a hablar de Taylor Swift.

Voy a hablar de Taylor Swift.

Porque quiero, porque me dan ganas, porque me interesa, porque lo creo relevante. Taylor Swift es una cantante americana que después de 10 años de haber sido alabada, acosada, amada y juzgada por el mundo, se dio cuenta de que tenía una opinión.

Después de que insistentemente le aconsejaran no hacerlo, en 2018 habló de política.

Fue clasificada como una opinión ignorante y comprobó que existe esta idea de que las personas no debemos opinar sobre lo que para nuestra sociedad no nos checa.

“¿Quién crees que eres para hablar de esto?”, son preguntas que callan ideas y opiniones cuando llega a la mesa un tema relevante, que necesita ser hablado, atendido y entendido por todos, independientemente de la profesión o preferencias de cada quien.

Es reprobable creer que sabemos quién puede y quién no puede opinar sobre uno u otro tema, sin embargo, nuestra sociedad tiende a juzgar a quién opina por el hecho de opinar sobre política, ecologismo, racismo, feminismo, o cualquier tema relevante que irónicamente involucra a la misma sociedad.

Sin defender a quien opina a manera de dar una lección sin conocer el tema; defiendo a quienes teniendo una opinión informada se han quedado callados por miedo a ser señalados de inexpertos. Sostengo que cuando damos nuestra opinión debemos estar listos para discutirla y defenderla con argumentos, pero siempre sintiéndonos libres de expresar lo que pensamos sin necesidad de ser valientes y sin esperar que nuestros comentarios causen una tormenta de juicios sobre forma en vez de fondo. 

Así que dejen a Taylor Swift hablar de política y a mi déjenme hablar de Taylor Swift. Dejemos que cada quien apoye las causas con las que se sienta identificado, no solo con las que la sociedad los identifique. Dejemos que cada quien defienda las opiniones que quiera defender, les aseguro que tendremos más de qué platicar.

Andrea.