16/08/22

El humilde sabe que no lo sabe todo, no pierde una oportunidad de aprender por la absurdidad de un ego sabelotodo. El humilde nunca deja de aprender, por eso las cualidades de humilde e inteligente trabajadas, resultan en una mente que nunca deja de crecer.

Andrea.

Matacandelas

Ten en cuenta que la chispa de una sola persona puede prender el mundo de cuarenta; que mientras tu crees que te encandila su brillo, a otros les abre camino.

Ten en mente que cuando apagas la luz de uno, se ensombrece el entorno de los suyos. Valora antes de opinar sobre vidas ajenas y afectar a quien las celebra mientras tu exageras.

Ten presente que tus críticas, quejas y suspiros sobre alguien, pueden para muchos resultar siendo dañinos, porque tal vez la luz que te molesta es un destello para sus amigos, útil, como cerillos en una noche sin luna y sin testigos.

Andrea.

Por convicción y no por compromiso.

Resaltan la tristeza y la impotencia cuando la inconsciencia colectiva se desviste frente a mi, poniendo en evidencia las imposiciones que los convencionalismos de mi sociedad exigen de mi con la bandera de la única verdad, verdad individual que, por costumbre, constantemente adopto como guía sin cuestionar, aunque más de una vez no se sienta bien, aunque más de una vez no tenga sentido para mi; es como si aún sabiendo que habiendo vivido diferente, sentido diferente mientras crecía, habiéndome expuesto a diferentes historias, personas y situaciones, debería de pensar, sentir y decidir igual que los demás.

Me considero rebelde, y muchas veces he sentido lo que es limitarme o intentar ser alguien que no soy para satisfacer rígidos estándares, lo único que he obtenido es una probada de aceptación falsa, una aceptación que satisface las expectativas de quien acepta y no necesariamente las necesidades de quien es “aceptado”.

Entiendo que un ambiente controlado parece más ameno y adecuado para la armonía comunitaria, entiendo que hay convencionalismos y costumbres, principios y valores, leyes, interpretaciones y normas que hacen que funcionemos juntos, solo espero siempre buscar el sentido personal que respalde el valor de mis prácticas, así como solo espero siempre revelarme frente a las que no van con lo que soy y con lo que desinteresadamente quiero ser. Solo espero siempre hacer las cosas por convicción y no por compromiso.

Andrea.

siempre se dice en el presente.

Siempre siempre se dice en el presente, lo aprendí porque cuando he dicho siempre no es que haya yo exagerado, es que lo dije en el presente del pasado, sabiendo que el futuro de hoy ni el de mañana lo tengo preparado.

No quiero decir que mi siempre sea intermitente, yo garantizo un siempre decisivo e imponente cuando al decirlo lo percibo como abrazar el total momento, real y consciente; tal vez dudaría de un siempre futurista o trascendente porque siempre siempre se dice en el presente.

Por lo mismo, no puedo decir que siempre pensaré igual, quién sabe, tal vez mañana se pueda prometer la eternidad.

Si es seguro que mi siempre habla de todo el tiempo en todos los planes que tengo ahora, pero también de que no me da miedo ver qué es lo que mañana aflora; por eso sería sabio decir siempre a diario, en vez de usar el siempre que desde ayer se ha ido obsoletizando.

Si hablo de siempre no quiero referirme a próximos días que aún están ausentes, quiero dirigirme a la constante y completa existencia de los momentos presentes.

En este presente, el siempre antes mencionado se vuelve lejano, hay mucho siempre para lo que hoy está presente, eso que yo tomo y me toma de la mano, las personas que hoy amo, estén o no a mi lado. Tengo siempres que siguen vigentes desde que llegué a este plano, también hay algunos siempres que hoy ya han caducado.

Y es que pienso que a eso vinimos, a entregarnos al siempre presente hoy y tratar de no apegarnos, al único ahora, al único siempre, al hoy tan volátil y cambiante, como nosotros, que somos tan humanos.

Andrea.

Para mi amiga la que más extraño.

Como me haces falta en mi vida diaria, en todos los sucesos de mi vida, cotidianos o trascendentes, siempre quiero tu opinión, tu consejo, tu abrazo, tu compañía, siempre me he sentido comprendida por ti; se que de verdad me quieres.

Extraño nuestras ganas de escuchar cada detalle de las miles de historias, sin omisiones, de los hechos y las emociones que ellos despertaban, la presencia entera de escuchar con empatía y la libertad de expresarlo con nulo miedo al juicio. Me acostumbré a tenerte cerca.

Me consta que desinteresadamente quieres lo mejor para mi y eso es dificil de encontrar, me duele que estemos separadas en este momento de nuestras vidas porque nunca quiero dejar de conocerte o acompañarte, ser para ti lo que tu eres para mi.

Gracias porque cuando te tenia cerca aligeraste lo que parecía difícil, aunque era fácil. Hoy que estas lejos y a veces las cosas parecen difíciles, te escribo para recordarte lo que significas para mi y lo mucho que aportas a mi vida sin siquiera hacer contacto.

Siempre te extraño, pero también, siempre te siento presente.

Andrea.

Entiendo que la necesidad de ser entendido es puro control.

¡Entiéndeme!, para que veas cómo yo veo las cosas. ¡Entiéndeme!, para que lo asimiles desde mi perspectiva. ¡Entiéndeme! para que veas cómo yo no tengo ninguna culpa. ¡Entiéndeme! para que sepas cómo deberías de actuar según mi punto de vista. ¡Entiéndeme! para que entiendas las cosas como yo quiero que las entiendas.

Entiendo que siempre es un placer sentirse entendido sin el desgaste que implica tener que dar explicaciones, es algo que naturalmente se siente bien; pero es importante aceptar que no siempre nos van a entender y, por respeto, no deberíamos de tratar de convencer.

Entiendo que no necesito entender a nadie para ser amable con él.

Entiendo que estar en paz con que no siempre seremos entendidos y no siempre entenderemos, nos hace más incondicionales, nos hace construir relaciones mucho más funcionales.

Andrea.

Salvajes y valientes.

Me gusta creer que venimos al mundo sabiéndolo todo, que aprendimos mucho del lugar del que venimos y que mientras más chicos somos más maestría tenemos.

Siendo bebés sabemos qué necesitamos y al ser niños no dudamos de nosotros, al avanzar en la vida las cosas cambian.

Vamos conociendo la “realidad” del mundo al que llegamos, vamos observando en otros una percepción rígida e incuestionable sobre el bien y el mal, la diferencia entre lo correcto y lo incorrecto. Aprendemos a juzgar.

Es difícil no hacerlo, algunos dirían que imposible; nuestra curiosidad y, debo decir… nuestro miedo, nos impulsa a buscar reseñas y a querer saber las consecuencias que otros tuvieron al hacer o dejar de hacer. Queremos controlarlo todo aplicando ese criterio que aprendimos.

Creo que la realidad sobre lo bueno y lo malo esta en la propia experiencia y el sentimiento que nace de ella en nosotros. Creo esto porque he comprobado que cuando no tenemos ni idea de qué esperar, cuando llegamos a un lugar o hacemos algo sin expectativas o prejuicios, es cuando más nos sorprendemos y nos conocemos.

Así llegan los niños indomesticados a todos lados, no saben ni a donde van ni qué van a hacer, se dejan ser en donde los pongan. Se guían por sus ganas y no por la inútil predisposición que llega con el pensamiento de “¿que obtengo de esto? ¿es bueno o es malo?”.

Pienso que no hay mayor sabiduría que aprender como niños salvajes y valientes… decidiendo por experiencia y no por miedo, reglamento o imposición.

Andrea.

I find a strong connection between time and people, no doubt people come when they’re what we need. I truly believe that when our experiences meet, its time for us to learn from them and for them to learn from us.

The thing is, sometimes we’ve learned and taught everything we needed to, the journey ends because theres no more space to grow, we misalign and start to collide.

But we must go through the stubbornness phase; when our friendships or any kind of relationship in our life starts to constantly feel wrong, we naively decide to look the other way, we doubt and sometimes even blame ourselves. We don’t want to see that those are not relationships, but they have turned into messy habits.

Don’t get me wrong, I do believe we should fight for our people when effort and love comes back and forth, miscommunications can be easily fixed and trouble can be solved. I’m talking about fundamental issues that go against a person’s values or way of living, we all have had people in our life that wouldn’t hesitate to cross our limits and boundaries without a care in the world.

But attachments and bonds between people can feel extremely strong, because we perceive those as timeless, and as the fragile humans we are, we’ll do anything not to face what we fear the most… grief and the feeling of losing.

We find it hard to be apart of what we feel that has become a part of us, but when the moment has come, its time for a difficult teaching… to let go.

For some of us, its physically painful to release control, to open up and change the idea of what we thought it was best, but when we do it, and we learn with humbleness, compassion, and gratitude that we’ve learned, its time for a self teaching very hardcore lesson… and that is to trust ourselves.

Andrea.

No creo que el amor sea clasificable, no creo que sea una idea de fácil descripción.

Creo que el amor se parece a la luz, al aire… está o no está.

No creo que el amor sea una decisión porque no me gusta confundirlo con relación, matrimonio, u otros conceptos que si requieren de razonamiento para su elección.

Creo que conocer lleva a entender y entender lleva a querer, aplica para uno mismo y para los demás.

Creo en que “nadie ama lo que no conoce” y por eso pienso que el amor nace y crece en el camino; aunque a veces le hayamos querido llamar destino.

No creo que el amor más grande es el que tiene más tiempo o parecidos, sino el que más conoce, el que más escucha, habla, acepta, entiende y en eso se mantiene.

Por eso no creo que el amor sea clasificable o pueda ser condicional, no creo que el amor sea un concepto de fácil descripción, pero si creo que sea uno que llena el corazón.

Andrea.

Society romanticizes weaknesses and setbacks by telling us that we are supposed to relax, live the moment, worry less. The truth is sometimes we still worry after, consciously or unconsciously, we experience guilt because we feel further away from what we really want.

Only the strong understand that life should be about prioritizing the ultimate goals, those that we recognize as happiness, short and long term-wise.

We should build and stay in sustainable roads with allowances that keep us going, allowances that get us closer and not further away from our goals.

I do believe we should live every experience and curiously enjoy every second of it; eat the cake and have the break, but only when we don’t picture it as weakness… when we understand that the treats and breaks we decide to have don’t mean we are being unfaithful to our destination, to us.

Because we should not be sabotaging ourselves.

There are moments when temptation will hunt us down, weakness will strike, setbacks will happen, ‘cause we live complex lives with complex people in a complex world; but the strongest people I admire never romanticize weakness, they know and respect the importance of their dreams and act consistently to them, they stay faithful to their goals by being loyal to themselves.

Being one of those people is one of my ultimate goals.

Andrea.